Recordamos el caso de uno de nuestros primeros pacientes con Esclerosis Múltiple.

Hoy queremos contaros la experiencia que vivimos en EPersonal La Vila Colón hace unos meses. Fue de los primeros pacientes con Esclerosis Múltiple al que tratamos, una enfermedad que afecta a unas 50 personas de cada 100.000. Un paciente al que ayudamos a mejorar su calidad de vida y un caso del que estamos especialmente orgullosos.

En primer lugar, queremos explicaros en qué consiste la Esclerosis Múltiple. Se trata de una enfermedad desmielinizante del Sistema Nervioso Central (SNC), lo que quiere decir, que por causas desconocidas, se destruye la mielina, que es una especie de malla que rodea los nervios, y que hace que el impulso que los atraviesa viaje más rápido. La desmielinización, se traduce en un defecto en el modo en el que se transmiten los impulsos, por lo que esta enfermedad afecta a distintos niveles, como al habla, la visión o a la coordinación de los movimientos.

El caso que os presentamos, es el de un hombre de 53 años que padece esta enfermedad, y que acudió a nosotros para poder mejorar y así realizar con la mayor normalidad posible las actividades cotidianas que, a raíz de la limitación de la movilidad que le causaba la enfermedad ya casi no podía hacer.

Cuando conocimos su caso, supimos que podíamos ayudarle y mucho, y que para ello, no bastaría con entrenamiento, la fisioterapia y el refuerzo muscular jugaban un papel muy importante a la hora de mejorar sus músculos, y la conexión del sistema nervioso con ellos. Por lo que elaboramos un plan totalmente adaptado a él dentro de nuestro programa EP Clínic, siempre aconsejados por nuestro servicio médico.

Después de que el paciente pasara por el servicio médico, el primero en tratarle fue nuestro fisioterapeuta quien observó una limitación en la movilidad general, que se acentuaba en la extremidad inferior izquierda.

A continuación, se le realizó refuerzo muscular específico, y por último, se puso en manos de los entrenadores, los cuales plantearon un entrenamiento adaptado a él.

Le entrenamos durante un mes y medio, tiempo en el que notamos unos cambios muy significativos. Como muestra de ello, el cliente, en sus primeras sesiones, se ayudaba de una muleta sobre la cual dejaba caer todo su peso, pero al cabo de pocas sesiones, cambió la muleta por un sencillo bastón que utiliza para prevenir alguna caída por un simple traspié.

Otro cambio muy importante, a nuestro modo de ver, el más relevante, fue la movilidad de su pierna. Al principio, no era capaz de elevar su pierna ni 10 cm del suelo, y siempre se tenía que ayudar de las manos para conseguir elevarla, pero gracias al refuerzo muscular y a un entrenamiento específico de la zona abdominal acompañado de un buen trabajo de fortalecimiento de su pierna, logró aumentar el rango a casi 50 cm. Esto le ayudó, por ejemplo, a poder pasar su pierna de un lado a otro de un banco de trabajo directamente y sin pausas de recuperación, y por supuesto tuvo repercusiones muy importantes en su vida diaria, como por ejemplo, a la hora de subir escaleras.

Por último, y como reflexión acerca del trabajo llevado a cabo, cabe decir que para nosotros ha sido una experiencia totalmente nueva y enriquecedora, ya que hemos visto que mediante la elaboración de un programa totalmente adaptado y el trabajo en equipo de distintos profesionales, hemos conseguido ayudar una persona con una enfermedad de tratamiento complicado. Poder observar la mejoría que día tras día experimentan las personas con las que trabajamos, es altamente gratificante y no se puede expresar con palabras.

No queremos finalizar este artículo sin agradecer la confianza que depositó en nosotros la persona que nos ha inspirado a escribir estas palabras, igual que muchos de los que lo estaréis leyendo.

Esperamos continuar este camino y mejorar cada día con la experiencia que nos aportáis.