Ejercicio físico para mejorar la vida de los pacientes con Parkinson

Fisiopatología del parkinson

El Parkinson es un síndrome clínico que consiste en un desorden crónico y degenerativo de ciertas partes del cerebro que controlan el movimiento.

Se caracteriza por presentar dos o más de los siguientes signos: bradicinesia (los movimientos se producen lentamente), rigidez, temblor e inestabilidad postural. Se produce porque varios grupos de neuronas del cerebro se destruyen, siendo los más afectados los que se localizan en el tronco del encéfalo, en una región llamada sustancia negra.

Las neuronas de esta región envían sus prolongaciones a otra zona llamada estriado y forman la llamada vía nigroestriada. Estas prolongaciones nerviosas liberan en el estriado una sustancia llamada dopamina, un neurotransmisor imprescindible para el correcto funcionamiento de la vía nigroestriada. En los pacientes con Parkinson, por causas aún desconocidas, las neuronas de estas regiones comienzan a desaparecer, es decir, empieza un proceso de muerte progresiva cuya edad promedio se encuentra entre los 50 y 60 años. Dado que esta vía participa en el control de los movimientos, la sintomatología motora es la predominante en estos pacientes, al menos en las etapas iniciales de la enfermedad. En etapas más avanzadas también pueden aparecer otros problemas cognitivos como la demencia.

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El Parkinson es el trastorno neurodegenerativo más frecuente después del Alzheimer y suele afectar aproximadamente al 1% de la población mayor de 65 años y a un 0,4% de las personas menores de 40. Actualmente, existen en España entre 130.000 y 160.000 casos de Parkinson (según la Sociedad Española de Neurología) y se prevé un aumento incesante debido al envejecimiento de la población. Estos datos, nos ayudan a entender la importancia de encontrar métodos, tanto farmacológicos como mediante cambios en la vida del paciente, que mejoren su calidad de vida y retrasen las consecuencias de la enfermedad. En este proceso el ejercicio físico juega un papel fundamental.

Ejercicio para mejorar la calidad de vida

Desde el punto de vista del ejercicio físico terapéutico, es posible ayudar a los pacientes con Parkinson a mantener o incluso mejorar su calidad de vida. Como profesionales de la salud, nuestros objetivos prioritarios serán los siguientes:

  • Mantener y/o restablecer la autonomía del paciente.
  • Potenciar el trabajo de fuerza para asegurar el correcto funcionamiento de todas las estructuras tratando de prevenir dolores y deformidades.
  • Reeducar la postura.
  • Facilitar la circulación sanguínea mediante el movimiento.
  • Mejorar la coordinación y el equilibrio.
  • Ayudar a prevenir caídas.
  • Mejorar síntomas ansiosos y depresivos.

Pero antes de comenzar con un programa de ejercicio físico hay que valorar el trastorno de la marcha que sufre el paciente, ya que si se encuentra en fases iniciales habrá perdido el movimiento de los brazos al dar pequeños pasos y si está en etapas más avanzadas de la enfermedad, sufrirá bloqueos al comenzar la marcha y cambiar de dirección.

Por otra parte hay que valorar el trastorno afectivo y cognitivo, ya que son pacientes que suelen sufrir depresión y acaban llevando una vida muy sedentaria.

Lo recomendable para estos casos en cuanto a actividad física es realizar sesiones de ejercicio de no más de una hora de duración un mínimo de 2 – 3 veces por semana, incluyendo trabajos de Fuerza, Resistencia, Flexibilidad, Equilibrio y Coordinación. La intensidad del ejercicio nunca debe ser extenuante, por lo que no deberemos sobrepasar el 80% del VO2 máx.

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Caminar o correr son ejercicios muy beneficiosos para pacientes con esta patología, pero diversos estudios (Shanahan J et. al) demuestran que pacientes que acudían a clases de baile una hora a la semana (durante 10-13 semanas) mejoraban de una forma notable su resistencia, su equilibrio y su déficit motor. Otros autores (Combs, S.A.. et. al) reconocen mejoras a corto y largo plazo en el equilibrio, la marcha, las actividades de la vida diaria y la calidad de vida después de un programa de entrenamiento de boxeo de 12 a 36 semanas.

Lo recomendable para estos casos en cuanto a actividad física es realizar sesiones de ejercicio de no más de una hora de duración un mínimo de 2 – 3 veces por semana, incluyendo trabajos de Fuerza, Resistencia, Flexibilidad, Equilibrio y CoordinaciónSe recomienda también dar paseos diarios aunque no sean muy largos, por zonas tranquilas y sin obstáculos, dejando siempre las manos libres por si se pierde el equilibrio. La terapia en el agua y con música también tiene enormes beneficios en los pacientes que sufren esta patología; autores como Rodríguez, P. y sus colaboradores mostraron en 2013 que tras finalizar un programa de actividad física en el agua, los pacientes con Parkinson mejoraban de forma significativa la velocidad de la marcha y la longitud de la zancada, lo que tiene efectos muy positivos sobre el patrón biomecánico de la marcha.

Personalmente, como profesional del sector de la salud que trabaja con personas con esta patología, me gustaría aconsejar a los familiares que animen y motiven al paciente a mantener un estilo de vida activo, que los aleje del sedentarismo y de la atrofia que éste genera. Deben tener paciencia y tratar de comprender que una persona con una enfermedad crónica que además es degenerativa, precisa cuidados especiales y mucho cariño y apoyo por parte de sus seres queridos. Tras mi trato con estos pacientes, he podido observar su especial preocupación por trabajar el equilibrio y la coordinación (algo que manifiestan prácticamente cada sesión) y ,aunque obviamente cada persona es distinta, como entrenador a veces debes prestar especial atención a aquellas cosas que parecen más simples, pero que ayudarán a tu paciente a sentirse más seguro y a mejorar su calidad de vida. Mi consejo como entrenadora si vas a tratar con un caso así es que, de la misma forma que lo harías con todos tus pacientes, los trates con especial cariño y atención, tratando de hacer de sus necesidades las tuyas y aportando humor, ilusión y alegría a cada una de vuestras sesiones.

A modo de resumen y como opinión personal, el Parkinson es una enfermedad crónica que provoca al paciente (principalmente en estados avanzados) una gran pérdida de su autonomía, un deterioro de su funcionalidad y autoconcepto que les lleva a caer en el sedentarismo y la depresión. Familiares, médicos y profesionales de la Actividad Física y la Salud podemos trabajar en equipo para que la calidad de vida de estas personas sea lo más alta posible.

Raquel Martínez; entrenadora en EP Alicante Centro

BIBLIOGRAFÍA

Shanahan, J. Morris, M.E. Ni Bhriain, O. Saunders, J. Clifford, A.M. (2015) Dance for people with Parkinson Disease: What the evidence telling us?. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation; 96: 141-53.

Combs,S.A Dyer Diehl, M. Staples, W.H. Conn, L. Davis, K. Lewis, N. Schaneman, K. (2011) Boxing Training for Patients with Parkinson Disease: A case series. Physical Therapy, 91: 132-142.

Rodríguez, P. Candela, J.M. Ayán, C. Do Nascimento, C. Seijo-Martínez, M. (2013) Efectos del ejercicio acuático sobre la cinemática del patrón de la marcha en pacientes con enfermedad de Parkinson: Un estudio piloto. Revista de Neurología, 56: 315-320.