El poder de la terapia manual

La idea de que se puede curar a los enfermos a través del contacto físico es de antaño. El primer documento escrito sobre la masoterapia es chino y tiene 3.000 años de antigüedad. Los hindúes, egipcios y antiguos persas tenían sus técnicas manuales, de hecho, hay referencias egipcias que datan del Siglo XXII A.C. Para la medicina babilónica-asiria el masaje era considerado útil para atacar al demonio que estaba produciéndole un mal al enfermo, y los persas tenían capítulos sobre masajes en sus escritos médicos.

Por tanto las técnicas manuales fueron la principal forma de la medicina terapéutica hasta la revolución farmacéutica de la década de los 40 en el Siglo XX. Aún así continuaron las investigaciones, y el tratamiento manual siguió creciendo a medida que se iba perdiendo la confianza en la infalibilidad de los medicamentos. El masaje fue recobrando y aumentando su aceptación dentro de la medicina.

Hoy en día la evidencia de la historia nos grita que el masaje funciona como terapia. Sin embargo el hombre de ciencia sigue depositando su fe ciega únicamente en aquello que pueda entender, en aquello en lo que pueda encontrar una explicación para el cómo, el dónde, el cuándo y el porqué. Entendemos que la confianza en un método terapéutico es importante también a la hora de evaluar su efectividad, por eso es hay que buscar respuestas basadas en la ciencia sobre la efectividad del masaje para tratar dolencias

El primer documento escrito sobre la masoterapia es chino y tiene 3.000 años de antigüedad. Los hindúes, egipcios y antiguos persas tenían sus técnicas manuales, de hecho, hay referencias egipcias que datan del Siglo XXII A.C.

Existen en nuestra piel alrededor de 5 millones de receptores dedicados al tacto que envían impulsos nerviosos al cerebro a través de la médula espinal. El tacto es uno de los primeros sentidos en desarrollarse y posiblemente sea el ultimo en desaparecer. Al realizar un masaje el paciente indudablemente recibe una información, la cual induce modificaciones en su cuerpo y su mente que pueden actuar como terapia.

A continuación detallaremos los efectos fisiológicos que se producen en nuestro organismo cuando estamos recibiendo un masaje:

La manipulación de la misma estimula la producción y liberación local de un neurotransmisor llamado Sustancia P, el cual produce vasodilatación local y, por ende, un aumento de temperatura de 2 a 3 ºC. El calor lleva a un ablandamiento de los tejidos y mejora la elasticidad de la piel.
Debido a los estímulos cutáneos, ciertas sustancias viajan por el torrente sanguíneo y linfático a todo el organismo ejerciendo cambios beneficiosos en los vasos, como la dilatación de capilares de diferentes órganos y sistemas, aumentándose significativamente la circulación en piel y músculos. Mejora el retorno sanguíneo al corazón, ayuda a la oxigenación y alimentación de los tejidos y favorece la eliminación de desechos celulares. La circulación linfática también se ve beneficiada. Estos efectos llevan a una mejor relajación corporal, a una disminución del gasto y ritmo cardíacos, y a un descenso de la presión sanguínea. También está comprobado que aumenta el número de glóbulos rojos y blancos (neutrófilos y linfocitos del tipo “células asesinas naturales”).
La estimulación propioceptiva del masaje libera acetilcolina e histamina, responsables de aumentar la velocidad de transmisión nerviosa y de contracción muscular.

Esto se traduce en una reducción de la fatiga, una más veloz recuperación de la fatiga y en una actividad y coordinación muscular más efectiva al mejorar la capacidad de mantenimiento neuromuscular.

Este también logra relajar los músculos tensionados, los cuales a su vez dejan de ejercer presión sobre los vasos linfáticos y sanguíneos. Tiene un efecto calmante selectivo, porque al eliminar los deshechos de las células hace que los sistemas venoso y capilar se abran, entrando simultáneamente gran cantidad de oxígeno y nutrientes, que mejorarán el estado funcional de los músculos. Por eso el masaje ayuda a lograr mayor fuerza muscular, disminuye los dolores musculares y también la intensidad del dolor post ejercicio.

Mejorando el suministro sanguíneo de la articulación y los tejidos que la rodean, eleva la formación y circulación del líquido sinovial. Aumenta la elasticidad del aparato ligamentoso, dando lugar a la distensión de las fascias o aponeurosis contraídas. Al sumar esto a la relajación de las tensiones y contracturas musculares obtenemos mejoras en la amplitud del rango de movimiento articular. La masoterapia beneficia al sistema óseo favoreciendo la absorción de calcio por el mismo.

Como conclusión quiero recalcar de nuevo por encima de datos técnicos la importancia de la terapia a través del contacto, el cual no solo es terapéutico, es especial, es afectivo y genera un vínculo que canaliza fuertemente las intenciones de sanar del terapeuta y las de ser sanado del enfermo. La terapia más antigua encaja perfectamente con la concepción más moderna de la medicina, por eso tenía razón Hipócrates al decir: “Los médicos deben adquirir experiencia en muchas cosas, pero sobre todo en anatripsia, el arte de la fricción.”

Yo me siento muy orgulloso de considerarme un artesano de la Salud y de poner mis herramientas más preciadas al servicio de los pacientes. En EPersonal me ofrecen todas las facilidades para sacar lo mejor de mí y hacen posible que algo tan complejo se convierta en un simple y confiado: “Tumbese bocabajo, por favor”

Patxi Moreno| Servicio Fisioterapia EP