El reto de la transpirenaica en 14 días (y II)

Ver “El reto de la transpirenaica en 14 días (I)

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La Transpirenaica 2014 estaba llegando a su fin y por un momento Miguel veía que sí era posible terminarla. Ya no era una mera utopía, estaba cada vez más cerca, solo faltaba seguir adelante, sumar kilómetros y no mirar atrás. Sacando la máxima motivación afrontaba las últimas etapas. Cada vez parecían más largas, los kilómetros no avanzaban y el cansancio era patente. La tensión, y el desgaste físico y mental dificultaba muchas veces poder descansar bien y conciliar el sueño.

La etapa 9, de 60 km y 4300 m de desnivel, posiblemente la etapa que más disfrutó Miguel pasando por Estaón, Arinsal, Principado de Andorra. También cruzó el Parque Natural de Alto Pirineo y el Parque Natural de Comapedrosa subiendo al espectacular Portella de Baiau (2757 m).

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Imagen Parque Natural de Comapedrosa

Las etapas 10, 11 y 12 estuvieron marcadas por un dolor intenso de estómago que no le dejaban comer casi nada, cosa que hacía que tuviera un bajo aporte energético en el cuerpo, lo que dificultó las últimas etapas. Decidió reducir bastante los kilómetros con el fin de que pasara el dolor lo antes posible. No obstante la convicción de que iba a terminar lo impulsaba con todas sus fuerzas a seguir adelante. Cada vez estaba más cerca de su sueño.

Uuuuffff… lo terminó pero !menuda hazaña! Estoy ya relativamente cansado. Le he dado mucha caña al coco estos 10 días. Mucha mucha. Casi me saturan más esas conversaciones internas, esas visualizaciones, esa concentración… que el cansancio corporal. Aún así, poco a poco, adelante, siempre adelante. (Miguel)

Refugio de Malniu, Puigcerdà, Planoles, Set Cases… se iban despidiendo ya de Miguel y le daban la bienvenida los últimos municipios de la parte más oriental como LLança, la Selva, l’Alt Empordà, etc.

La penúltima (13ª) y última etapa (14ª) podemos decir que fueron la guinda del pastel. Dos etapones épicos de 88 km y 90 km cada una, que pusieron fin a esta inmensa aventura.

Lo había conseguido. La Transpirenaica era suya. Miguel Mataix había cruzado los Pirineos en 14 días, con todo lo que ello supone. Pero además, quedaba una última sorpresa, seguramente una de las menos esperadas pero de las más bienvenidas de su vida.

Muy entusiasmado por haber vivido tan intensamente la hazaña desde casa pensé que esta gran aventura merecía un gran final; Miguel merecía que alguien lo recibiese en Cap de Creus como un gran héroe. No me lo pensé dos veces e involucré a Aurora para que me acompañase, así que preparamos todo lo necesario, cogimos el coche y marchamos rumbo a Cap de Creus.

Más o menos sabía a la hora que llegaría a Cap de Creu, de modo que a las 15 h. salí en dirección contraria con el objetivo de reencontrarme con él y hacer la vuelta juntos.

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Cap de Creus

 

Solamente recorrí unos 8 km hasta que me encontré con él, pero en ellos pude sentir tímidamente la dureza de los 13 días anteriores que Miguel vivió. De momento dudé en entrar o no en la última localidad por la que pasaba Miguel, La Selva, porque tampoco tenía claro por donde él iba a pasar exactamente, así que me quedé a unos 4 km a las afueras de la Selva. Por donde me quedé, tenía que pasar o sí o sí. Nada podía fallar. Esperé unos minutos y de momento apareció a la lejanía. Creo que cuando me encontré con él, fue uno de los momentos más emocionantes que recuerdo. Venía corriendo. Me preguntó: ¿Y tú qué haces aquí? No se lo creía. Pensé que iba a parar para preguntarme, pero no. No paró. No se detuvo y tuve que seguirle el ritmo, hablando con él pero sin parar de correr. Estaba muy delgado, con un aspecto bastante degradado, aunque doy fe de que hasta el final fue tremendamente concentrado para conseguir su reto. Quería llegar a Cap de Creus antes de que anocheciera. Y así fue. A las 21 h aproximadamente del 28 de Octubre de 2014, Miguel había conseguido cruzar los Pirineos en tan solo 14 días. Llegamos a Cap de Creus, donde estaba Aurora esperándonos. Lo había conseguido… bueno, todavía no. Ya sin luz bajó hasta la última parte de tierra de la península. El GR11-TRASPIRENAICA ERA SUYO.

Por último, y para terminar esta magnífica historia, quedaba recompensar todo el trabajo con una buena cena y además con una compañía inmejorable.

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“La última cena” GR 11

Poco más puedo añadir a este nuevo capítulo en la vida de Miguel. Un gran corredor y excelente persona que quería cumplir un sueño y lo hizo realidad. Estos grandes logros no se obtienen de la noche a la mañana, son el resultado del trabajo y la dedicación de muchos años y muchas experiencias vividas que hacen que cada vez uno se conozca mejor, física y mentalmente, y con ello afrontar este tipo de retos y carreras que siguen dando vida a nuestro corredor y amigo Miguel.

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Faro Cap de Creus

No hay distancia que no se pueda recorrer ni meta que no se pueda alcanzar. (Napoleón Bonaparte)

Nuestra más sincera enhorabuena de todo el equipo de EPersonal.
Jose Miguel Lozano