Entrenamiento funcional.

Recibir un mail de una compañera nutricionista EP, trasladándonos un resumen de los conceptos adquiridos en la formación que realizamos el sábado para el equipo que va a trabajar EP Altea es algo que perseguimos desde nuestra organización para el buen funcionamiento de los centros y por el bien general del sector, como profesionales de la salud debemos tener un mínimo de conocimientos básicos de cada área, esta es la única forma de garantizar una atención integral para aquellas personas que buscar un estado de forma óptimo, bienestar y calidad de vida. ¡Felicidades compañera! ¡Aquí todos sumamos!

Aquí va:

El entrenamiento funcional es aquella práctica deportiva que tiene un objetivo concreto, cubrir las necesidades de movimiento específico dependiendo de la persona a la que vaya dirigido.

El fin último de este tipo de entrenamiento es realizar  movimientos poliarticulares, en los que intervienen numerosas estructuras de nuestro cuerpo, dejando de lado las típicas máquinas de gimnasio que suelen trabajar grupos musculares aislados (en ciertos momentos se recurre a ellas, para un objetivo específico) 

Últimamente se escucha mucho este concepto, y en muchas ocasiones se utiliza de manera errónea. ¿Acaso será el mismo entrenamiento que deberemos aplicar a una persona que pase 8 horas al día sentado en su oficina y a una persona que tiene como meta hacer un triatlón? ¿o para una persona que tiene una lesión en su rodilla derecha y una que tiene dolores de espalda?

En cada uno de los casos, se diseñará y planificará una estrategia de entrenamiento para llegar al objetivo deseado, que será diferente para cada persona. Siempre se empezará realizando movimientos básicos para tener buen control de cada articulación de nuestro cuerpo, así como fuerza suficiente para realizar estos movimientos, y paulatinamente se irán introduciendo nuevos estímulos y así preparar nuestro cuerpo para nuestro objetivo concreto, ya sea una prueba específica, la rehabilitación de alguna lesión, o simplemente tener buena salud.

Cabe destacar que estamos diseñados para el movimiento, y que nuestro ritmo de vida actual atrofia nuestras estructuras corporales por su falta de uso, dando paso a innumerables desequilibrios que pueden ocasionar lesiones. La práctica regular de ejercicio adaptado a nuestras necesidades, no solo tiene repercusiones positivas a nivel estructural, sino que es una cascada de beneficios a otros niveles, como puede ser el psíquico-emocional. 

No lo pienses más, muévete, pero hazlo bien.

Emma Aarstad.