Hidratación en niños. Parte 1

Si preguntamos, todos coincidiremos en que una buena hidratación es la base de toda alimentación saludable, sin embargo, es muy frecuente encontrar una subestimación en la cantidad de agua que ingerimos tanto en adultos como en niños.

El agua representa hasta un 60% de la composición corporal de una persona adulta, cifra que se ve aumentada en niños ya que durante los seis primeros meses de vida alcanza hasta el 75%. Este porcentaje desciende rápidamente entre los 6 meses y los dos años de vida, donde la disminución de la cantidad de agua se vuelve más lenta. El nuevo cambio se produce sobre los 12 años donde se comienzan a observar las diferencias por sexo, encontrando un menor porcentaje en las mujeres debido al aumento del porcentaje de masa grasa.

En situación de reposo y con una temperatura ambiente normal, los niños pierden una mayor cantidad de agua que los adultos. Esto, se debe a que su relación entre la superficie corporal y la masa corporal dobla la que tenemos en la edad adulta. Pero ¿qué ocurre cuando realizan ejercicio físico?

A la hora de realizar deporte, los niños pierden más calor por convección, es decir calor seco, mientras que los adultos lo pierden por evaporación. Esto provoca que los niños presenten una menor sudoración, haciendo que los más pequeños tengan menor capacidad de  termorregulación que un adulto y por tanto menor capacidad para rebajar su temperatura corporal durante y después de la actividad.

Dicho de otra manera, los niños pierden menos agua realizando ejercicio que los adultos, sin embargo, son más sensibles a la deshidratación ya que su temperatura corporal aumenta más rápido.

Es importante señalar que la deshidratación produce un efecto negativo en el rendimiento cognitivo afectando sobre todo a la memoria, la atención y las habilidades motoras. El consumo adecuado de agua en este periodo de formación no solo es importante para un buen rendimiento sino también para desarrollar unos buenos hábitos que luego se mantienen en la edad adulta.

¿Cómo evitamos la deshidratación y aseguramos un buen aporte hídrico?

La deshidratación en el deporte se produce por dos factores tan evidentes como fundamentales para prevenir su aparición:

  1. Cuando hay pérdida de líquidos durante el ejercicio y no hay reposición
  2. Cuando hay reposición pero no compensa la cantidad perdida
El principal problema con la hidratación y los niños radica en que no son capaces de regular el mecanismo de la sed aumentando así el riesgo de deshidratación.

Su capacidad atencional en este periodo, focaliza de forma más intensa en aquello que están haciendo, jugando a su favor el factor motivacional que representa para ellos determinadas actividades. Esto hace que olviden beber e incluso obvien la sensación de sed , situación que se ve incrementada si están en la playa o la piscina ya que al estar mojados no tienen sensación de estar sudando o de tener calor, a pesar de que tanto cualquier actividad en el agua, como que la temperatura de la misma sea superior a 24ºC genera pérdidas de agua.

Sumado a este problema, hay que añadir que si a un niño se le deja beber “lo que quiere” después de jugar o hacer deporte, este no ingiere lo suficiente como para garantizar la reposición de líquidos, por ello, es necesario llevar un control sobre el consumo de bebidas en los niños dándole prioridad máxima al agua, seguida de bebidas naturales y evitando las bebidas azucaradas.

Como profesionales de la salud y la actividad física tenemos que estar pendientes de factores como:

  • El horario en el que va a realizarse la práctica deportiva.
  • Adecuar el diseño de la tarea al clima en el que nos encontramos.
  • Estar atentos a síntomas muy comunes en niños como: dolores de cabeza, mareos, saliva espesa…
  • Otro nivel es controlar el nivel de pérdida de peso durante el ejercicio durante un determinado tiempo para detectar aquellos niños más sensibles a la deshidratación. Pero esto, como sabemos no está al alcance de la mayoría.

Como “docentes” del mismo modo que enseñamos sobre nuestra materia,  conceptos, ejecuciones técnicas, tácticas… Somos responsables de transmitir a nuestros deportistas todo aquello fundamental sobre hábitos saludables y en este caso especialmente sobre la rehidratación.

Nuestro objetivo no es solamente conseguir una buena hidratación antes, durante y después del entrenamiento, sino fomentar los buenos hábitos  y la autonomía de nuestros deportistas en formación.

Por ello, en nuestro próxima entrega hablaremos sobre cómo organizar la hidratación en nuestras sesiones de entrenamiento y cómo integrar la reposición de líquidos en nuestra metodología de trabajo para así enriquecerla.

María Pérez

Àlvaro Garcia