Juguetes: Cuando se nos olvidó ser niños.

Juegos de mesa, juegos musicales, peluches, muñecas…y la pregunta estrella de cada navidad “¿Qué le compro?”.

Muchos son los que acuden a jugueterías y centros comerciales en busca de un bonito regalo para sus hijos, sobrinos o compromisos adquiridos donde sin saber cómo, también tienen que hacer parada, esos reyes magos particulares de los que nos hemos convertido en patrocinadores.

Hace 20 años un niño jugaba y se relacionaba en la calle. Pilla-pilla, fútbol en la plaza, carreras en la piscina, tranco, canicas…y la ilusión por llegar las vacaciones y pasar aún más tiempo jugando al aire libre. Actualmente el juego en la calle ha sido relegado por horas sentado en el sofá delante de una Tablet, videoconsola o teléfono móvil; considerados los regalos estrella de estas fechas señaladas.

Esto ha hecho que factores como las capacidades físicas básicas o habilidades motrices amén de otros como  creatividad, toma de decisiones, cooperación, desarrollo sensorial… hayan quedado en segundo plano y el juguete se haya convertido en un elemento fundamental en la educación y desarrollo de los más pequeños.

Hoy os presentamos 7 factores a tener en cuenta a la hora de elegir un juguete para nuestros niños:

  1. Socialización.

En una sociedad en la que el tiempo se ha convertido en un lujo, nuestros niños pasan cada vez más tiempo a solas por lo que es importante que demos prioridad a juguetes para más de 2 personas.

Los juegos en la calle nos enseñaban compañerismo, competición, aceptación de roles, consenso con el grupo y respeto por las normas; hoy en día podemos adquirir estas mismas enseñanzas fundamentales en el desarrollo de los más pequeños utilizando los juguetes como herramientas.

  1. Desarrollo de las habilidades motrices.

Coordinación, equilibrio, lateralidad… son algunas de ellas y es importante fomentarlas en los primeros años de vida cuando los niños empiezan a gatear o andar.

Juguetes como balancines, bicicletas andadoras,  juegos para ordenar, tocar, mover, de formas, colores… nos ayudan a trabajar patrones motores complejos como los que utilizábamos con el tranco, la comba o simplemente saltar la verja. Estos patrones deben ser mas complejos conforme pasan los años a través de la actividad física y el deporte.

  1. Potenciación de las capacidades físicas básicas.

Entre los 6 y los 12 años es el momento idóneo para potenciar capacidades como la velocidad, resistencia, fuerza y flexibilidad. Bicicletas, balones, patines, camas elásticas, raquetas, saltarines… Son juguetes perfectos para que los niños sienten las bases para un futuro desarrollo físico completo. Con este tipo de juguetes además combatiremos el sobrepeso y la vida sedentaria.

  1. Incentivo de la toma de decisiones.

Es importante que el juguete sea una exigencia constante para el niño. Un desafío continuo.

El juguete ha de ser “abierto”, tendrá puntos constantes como son las reglas del juego o los componentes propios del juguete, pero la interacción debe de ser total y las posibilidades múltiples. Nada debe estar limitado a A, B o C. Productos para construir, de piezas, de interacción física, para ordenar, colocar, cartas, juegos de mesa, puzzles… Elementos abiertos, donde los niños tengan que pensar, decidir continuamente, lleven la batuta y sean el motor del juego.

  1. Experiencia sensorial.

Es el momento de descubrirse y descubrir. Especialmente de los 0 a los 2 años. Olores, texturas, colores… Deformar, aplastar, oír y sentir. Acumular experiencias y sensaciones con las que incentivar el desarrollo de la inteligencia, el auto concepto, esquema corporal…

Sonajeros, alfombras de texturas, aplastadores, proyectores de imagenes y sonidos, hinchables, móviles y colgadores…

6. Simbolismo

El juego históricamente ha sido un reparto de roles, un anticipo de la edad adulta, una especie de “escuela” donde aprendíamos y queríamos ser adultos. “Papás y mamás”, “médicos”, “maestros y alumnos”… Situaciones en los que creábamos una realidad paralela donde aprendíamos a ser “grandes”. Actualmente juguetes como “microscopios”, ”químicos”, “sets de herramientas para niño”  o “pinturas”… son muy valiosos, especialmente a partir de los 9 años. Despiertan curiosidad, vocaciones, intereses e incluso futuros hobbys.

  1. ¡Cuidado con el mensaje que transmitimos!

No existen juguetes de chicos o de chicas, de mayores o pequeños… Siempre van a existir preferencias, no somos iguales, pero siempre han de ser elegidas por ellos o ellas sin presión ni deformación social. No supongamos nada, suponer es emitir prejuicios.

  1. Protagonismo e imaginación.

Otro factor muy importante es que el niño ha de ser el protagonista de su juego. ¿Por qué los niños acaban jugando con cajas de cartón, cubos o cuerdas? Simplemente porqué ellos son los protagonistas, son el eje sobre el que gira toda la actividad. Ellos escriben su propio guion y el final que les gustaría. Esto potencia la creatividad, aumenta la autoestima, define el auto concepto y los hace sujetos activos y proactivos. Es importante evitar juguetes como videojuegos, donde el niño es únicamente un sujeto pasivo.

Los famoso “play móbil”, montables, juegos magnéticos, construcciones, maquetas de coches, motos, grúas, elementos teledirigidos, muñecos y otros juguetes comos los nombrados en el punto 6 son muy interesantes para hacer regalos responables y de valor.

¿Muchos y complicados?

Entonces quedémonos con el más importante: pasar tiempo con ellos, llevarlos al parque, jugar con ellos, practicar deporte juntos. Pasear en bicicleta, lanzar a canasta, hacerles de portero… Somos seres vivos y en algún punto se nos olvidó. Por ello es fundamental estar continuamente activos y en movimiento.

Plantearnos tareas que nos motiven, nos resulten complejas y al tiempo las superemos y nos aburran. Saltar, correr, trepar, pensar y equivocarse es fundamental en la educación de nuestros hijos. Seamos seres vivos, seamos humanos, seamos niños.

 

Álvaro García Tomás- EP Kids

María Pérez Pont- EPersonal Alicante