Alberto: “Ahora me siento mas tranquilo”

Hace unos días saltaban a la luz una serie de casos de muerte súbita causada por un sobreesfuerzo físico en varios deportistas. No hay un perfil fijado, se dieron casos de corredores amateurs y de futbolistas profesionales. Nadie se libra de este mal y me surgió la pregunta. ¿se puede evitar? ¿Qué puedo hacer al respecto? El deporte o la actividad física ha de ser practicada con la conveniente información y conocimiento de los límites personales de cada uno. Como deportista amateur, decidí buscar información al respecto y me puse manos a la obra.

En mi caso personal, soy un hombre de 28 años, que practica deporte de manera regular. Suelo hacer running unas cuatro veces por semana, una media de 8 ó 10 kilómetros por sesión, a un ritmo más bien tranquilo. El trabajo, el stress, y la preocupación por la forma y bienestar físico hacen que la motivación para practicar deporte sea algo fundamental. De hecho, el deporte se ha convertido en una escapada diaria que ayuda al aumento de mi bienestar físico y mental. En cuanto a mi forma física, pese a practicar deporte de manera regular me encuentro algo pasado de peso; los horarios cambiantes, falta de rutina y mi trabajo no siempre me permiten seguir una alimentación equilibrada…. o eso creía, ya que solamente es cuestión de planificación y organización.

Varios fueron los factores que me llevaron a acudir a un centro EP. Por un lado el objetivo de consecución de unos objetivos personales, como pudieron ser la pérdida de peso, la mejora de mi forma física y de mi salud. Y por otro lado quería evitar una situación que me causaba preocupación, el hecho de poder sufrir una muerte súbita o parada cardiorespiratoria durante la práctica habitual de mi ejercicio.

El inicio de mi experiencia EP empieza con la llamada telefónica, en ese momento una chica me convenció para visitar en persona las instalaciones y conocer al personal y los métodos que allí se practican. Como encontré un centro EP cerca de mí, concretamente en el centro de Alicante, no lo pensé dos veces y decidí acudir. Una vez allí observé que las instalaciones, modernas y en perfectas condiciones, me deslumbraron. Realmente me pareció un espacio profesional acorde con lo que buscaba, el lugar disponía de todos los medios para desarrollar su actividad de la mejor manera.

Si los medios y la infraestructura me impresionaron, mucho más lo hizo el personal que trabajaba allí. En un mismo centro de entrenamiento deportivo encontré varios profesionales con perfiles multidisciplinares a mi servicio. Gente joven, preparada, y que habla mi mismo idioma. Además eran expertos en medicina, fisioterapia, nutrición y entrenamiento personal; el llegar al centro y encontrarte con todo ese equipo a mi disposición, confirmaron mi acierto en la elección. Un lugar con el que poder compartir experiencias y sensaciones con personas que practican deporte como yo, que me entienden, y que saben cómo ayudarme a conseguir mis metas y objetivos.

Una vez allí, me explicaron algo que no contemplaba hasta el momento. En el deporte y en cuerpo humano, muchas sensaciones o experiencias no se pueden contabilizar o medir, son intangibles, son etéreas. Sin embargo, gracias a la más avanzada tecnología y los avances medico científicos, podemos tomar indicadores corporales para hacernos una idea objetiva de cuál es nuestra forma física, qué puntos están correctos, y que puntos necesitan ser mejorados.Una vez puestos al lío, tuve una entrevista con una entrenadora y una dietista, Raquel y María, las cuales me preguntaron sobre mis hábitos deportivos y alimentarios. Además me tomaron unas medidas básicas de mi cuerpo en el que se veía mi altura, mi peso, mi porcentaje de grasa, y otros indicadores a tener en cuenta para hacernos una idea de mi condición física inicial. En esta primera entrevista se me hizo un pequeño cuestionario donde extrajeron mucha información sobre mis hábitos, me dieron pequeños consejos de mejora, y quedé a la espera de una elaboración de un plan nutricional completo acorde con mis necesidades.

Una vez finalizada esta primera fase me presentaron al doctor Jeroni Llorca. Su nombre me era conocido, este doctor de Villajoyosa ha trabajado en el equipo ciclista US Postal, además de servir al Hércules C.F como médico. Su experiencia con deportistas está más que contrastada, es todo un especialista en su materia. Como buen miedica que soy, los electrodos, la camilla y la parafernalia médica me asustaron de inicio. Pero los nervios desaparecieron cuando empecé a conversar con el doctor. Jeroni me explicó paso a paso en qué consistiría la prueba de esfuerzo, cuál era su metodología, objetivos a conseguir, y procedimiento. Me hizo sentir cómodo en todo momento, y sobretodo, generó en mí una confianza propia de un amigo.

La prueba de esfuerzo consiste básicamente en correr encima de una cinta con unos electrodos y una mascarilla. Los electrodos tienen la función de monitorizar el comportamiento de mi corazón durante la prueba y los distintos cambios de ritmo. La mascarilla tiene como principal objetivo medir la cantidad de oxígeno que entra en mis pulmones durante la práctica de ejercicio y ver qué cantidad de CO2 expulso; esta medición permitirá comprobar mi eficiencia respiratoria.

Al cabo de tres días, recibí en mi correo electrónico los resultados descartando cualquier tipo de anomalía física congénita relacionada con el mal funcionamiento de mi corazón. Este indicador me hizo sentir más seguro y me animó a seguir con la práctica del running que tantas ventajas me aporta. Por otro lado se observaron otra serie de mediciones y puntos de mejora que permitirán aumentar mi rendimiento deportivo siguiendo los consejos del doctor, la entrenadora y la nutricionista.

Como conclusión, esta experiencia me ha servido para descartar los riesgos más inmediatos de sufrir cualquier tipo de percance físico relacionado con el funcionamiento de mi corazón durante la práctica deportiva. Por otro lado me ha servido para marcarme unas metas personales de mejora, que me ayudarán, a aumentar mi rendimiento deportivo, pero en definitiva, a na mejora de mi salud, bienestar, y forma física. Ahora me encuentro con un planning acorde a mis necesidades y características, unos objetvios que alcanazar, y una información muy valiosa sobre mi estado físico en general. Espero poder escribir en unos meses y contaros qué tal ha ido mi progresión.

 

Alberto Segura