Alfonso, un ejemplo de superación

Introducción

Una de las cosas que más nos llena como profesionales y que hace que amemos este trabajo es ver mejorar día tras día a las personas que entran en nuestros centros EPersonal, ayudarles a alcanzar sus objetivos y, como no, mejorar su bienestar y calidad de vida. Sin embargo, existe un factor clave sin el que sería imposible evolucionar: el esfuerzo. Y cuando hablamos de esfuerzo nos viene a la mente el nombre de Alfonso. Se trata de un caso muy especial del que nos sentimos muy orgullosos, tanto por el trabajo realizado, como por el resultado obtenido. Pero sobre todo, por poder devolverle las ganas de seguir luchando a una persona que ha pasado por unos momentos muy difíciles en su vida, y que con esfuerzo y dedicación está saliendo adelante.

Alfonso, de 79 años, tuvo un accidente cerebrovascular en el año 2000, al que siguieron otros importantes problemas de salud, como un aneurisma abdominal que se tuvo que intervenir de urgencia, además de varias enfermedades de base. Todo esto ha llevado al paciente a pasar largos periodos de tiempos en hospitales y centros específicos de rehabilitación, habiendo disminuido mucho sus posibilidades y calidad de vida.

Una vez finalizada su rehabilitación en un centro hospitalario, sus familiares observaron que no había recuperado la movilidad de la parte derecha de su cuerpo, más concretamente la pierna derecha, lo que le impedía levantarse por sí solo y menos aún poder dar algún paso.  Por ello decidieron traerlo a nuestro centro EPersonal Benidorm para iniciar un proceso de rehabilitación y entrenamiento más personal y específico.

Descripción de trabajo realizado

Al tratarse de un programa adaptado, es imprescindible una supervisión médica de todo el proceso, como en todos los programas adaptados coordinados por médicos desde los Centros EP, con trabajo en equipo continuo entre entrenadores, fisioterapeutas y médicos.

El trabajo que desarrollamos con Alfonso estuvo basado en 3 objetivos fundamentales.

  • La  mejora del rango de movimiento (ROM) para conseguir realizar las actividades de la vida diaria de la forma más normal posible.
  • La mejora de la fuerza específica.
  • El desarrollo cognitivo-motor.

Tras una primera valoración física (ITP) pudimos comprobar la enorme dificultad que presentaba al andar y sostenerse de pie, y tras analizar todos los factores físicos, psicológicos y familiares a los que nos enfrentábamos elaboramos un plan de trabajo específico.

DSC_0322

Tras el ictus, Alfonso perdió gran parte de su ROM, principalmente activo, a causa del gran deterioro que se produjo en su sistema nervioso y de la sarcopenia (pérdida de masa muscular asociada con la edad). Así pues, tratamos de aumentarlo primero de forma pasiva y, poco a poco, de manera cada vez más activa. Para ello, centramos nuestro trabajo en la fuerza, en estimular el reclutamiento de cada vez más unidades motoras para intentar conseguir una respuesta cada vez más intensa. Además, ya que había perdido gran parte de la movilidad regida por el hemisferio izquierdo, trabajamos al inicio en gran medida la parte izquierda para conseguir una transferencia hacia el lado más afectado.

Esta discapacidad motriz con la que Alfonso llegó a nuestro centro le había provocado también una gran depresión, puesto que se veía incapaz de recuperar su funcionalidad. Por tanto, también tuvimos que realizar un trabajo motivador, que le animara a trabajar en algo que, aunque él no lo creía, sí era posible, y en este sentido, el trabajo cognitivo-motor fue de gran importancia. No sólo se trataba de un problema físico, sino también mental y ambiental.

Poco a poco Alfonso fue aumentando la fuerza, sobre todo en sus extremidades inferiores, hasta que finalmente conseguimos aquello que él más ansiaba: ponerse de pie y dar unos pasos. Al principio fue muy duro, tenía dolores en todo el cuerpo y apenas se podía sostener en pie. Pero poco a poco y con mucho esfuerzo conseguimos invertir los papeles en aquella simbiosis que se había creado entre la silla de ruedas y Alfonso: ahora la silla no le llevaba a él, sino que él llevaba a la silla.

Ha sido un largo y duro camino, que todavía no ha finalizado, pero ahora que ya hemos escalado la montaña podemos mirar atrás con orgullo por lo conseguido, y seguir adelante dando calidad a cada uno de los pasos que Alfonso dé a partir de ahora.