Soy nutricionista: ¿En qué puedo ayudarte?

Siempre se ha relacionado a la nutrición con una cuestión puramente estética, y a los nutricionistas, personas que te van a decir qué comer cada día para poder perder esos kilos de más y verte mejor…

Y nada más lejos de la realidad. ¡Hay mucho más!

Un nutricionista es una persona que ha estudiado durante 4 años en la universidad y que sigue formándose de por vida. Es una persona que sabe de anatomía, de fisiología, de patologías, que conoce las propiedades de los alimentos, que sabe cómo funciona el cuerpo, que entiende de hormonas, de química, también tiene nociones de farmacología… Y que coge todo lo que sabe, lo mezcla y crea un plan de acción nutricional único y personalizado para cada persona.

No hay 2 personas iguales, cada una es un mundo: Antecedentes familiares diferentes, gustos distintos, patologías (o no) variables, unos horarios de vida individualizados, unas necesidades variadas… y el trabajo de un nutricionista es conocer todos estos datos, y ENSEÑAR a comer y GUIAR hacia una buena alimentación.

Por tanto, ¿vas a ir al nutricionista solo para perder esos kilos que te sobran?

Muy bien, tu nutricionista te guiará en el camino, te indicará cuáles son las mejores opciones para tí, y creará un plan adaptado a tus necesidades para que sea lo más llevadero posible, pero sobre todo para que conviertas esos pequeños cambios alimentarios en nuevos hábitos.

Pero, ¿en qué más te puede ayudar tu nutricionista? Porque como hemos dicho antes, 4 años de estudios universitarios y una formación continuada y siempre al tanto de las novedades… ¡Da para mucho más que para perder grasa!

Hay innumerables patologías en las que la nutrición tiene un papel clave para la mejora de la misma (o para no agravar la situación). Hoy en día tendemos a solucionar cualquier problema con medicamentos, pero éstos muchas veces solamente son una tapadera del problema, no una solución (muchas otras veces son estrictamente necesarios).

Los alimentos han de ser tomados como una medicación, pudiendo tener un efecto positivo o negativo en nuestro organismo dependiendo de la persona y de la patología.

Nunca hay que olvidar que somos lo que comemos, y que nuestro estado de salud dependerá en gran medida de nuestra alimentación.

Por tanto, a continuación, vamos a enumerar una serie de patologías (hay muchas más) en las que la alimentación tiene un papel fundamental a la hora de mejorar la salud:

  • Hipercolesterolemia
  • Hipertensión
  • Malestares digestivos: pesadez, exceso de gases, estreñimiento, diarrea, acidez…
  • Intolerancias a alimentos, a fructosa, a lactosa, a gluten…
  • Enfermedades autoinmunes: psoriasis, artritis, tiroiditis, crohn, diabetes tipo 1, colon irritable, diverticulosis, celiaquía
  • Enfermedades endocrinas: hipo/hipertiroidismo, diabetes tipo 2
  • Falta de energía/falta de nutrientes
  • Gota, cálculos renales
  • Recuperaciones óptimas tras intervenciones quirúrgicas/farmacológicas
  • Y sobre todas las cosas, la alimentación es la mejor herramienta para la PREVENCIÓN.
Aprende a comer, y como bien decía Hipócrates, “que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina tu alimento”

 

Emma Aarstad – Nutrición